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Poema I

  • I

    Odio cuando mi tristeza se convierte en una gran cascada que roza mi rostro ahogando el brillo de los luceros, O cuando al mirarte mi corazón trata de no destruirse, como un golpe que vuelve trizas la porcelana, Porque al amarte como realmente lo hago Espero el momento para decirte: Te amo.

    II

    Han pasado muchos soles, muchos crepúsculos sin el aroma de tu cuerpo convertido en sentimientos, Muchas lunas han escuchado los trozos derruidos de lo profundo de mi ser, Y en muchos amaneceres la almohada que acompaña el castillo de mi cuerpo ha sido partícipe de grandes diluvios con sonido de sollozos pero con aroma a mujer.

    III

    Veo en tus luceros que mi amor trata de imaginar el universo: grande e infinito, Percibo en el canela de tu piel, que tú aroma es el perfume de mi vida hecha tuya, Siento la necesidad de rozar tus labios color manzana, sabor caramelo, Y decirte al oído con mi voz tosca y temblorosa lo mucho que te quiero.

    IV

    Porque al amarte como realmente lo hago Mi mente divaga en historias de cuentos, en las cuales peleamos a muerte para amarnos libremente Espero el momento para decirte Te amo, Pero que no sea muy tarde, para poder sentirte en mi corazón, como te veo ahora en mi mente.

    V

    Cuando esté ​en la edad de despedir la vida que nos acompaña, y cuando me pregunten porque mi vida ha sido un constante color negro, sin emoción; Responderé que la emoción que he sentido por amar al infinito de tus ojos ha sido el accionar de mi existencia; Responderé que siempre he esperado mi lugar merecido en el paraíso de tu cuerpo, porque mis días de idolatrar a la diosa serán recompensados.

    VI

    Y cuando mi cuerpo sea víctima del tiempo, y en la tierra solo quedan mis restos Recordarán lo que alguna vez un pobre infeliz trato de transmitir: El amor incondicional a un ser que no dio nada para merecer que el corazón latiera por ella Pero que al final terminó siendo la causante de una vida llena de tristeza pero de una muerte con ilusión profunda.

    VII

    Y en el paraíso de las almas descarriadas nos veremos. Tendré la fortuna de iniciar la inmortalidad de nuestro sentimiento con un cálido abrazo. Ninguna tortura será tortura, Ningún sufrimiento será sufrimiento, Si a mi lado estás, todo lo malo habrá terminado.

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