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EL ENCANTO DE HARRY POTTER Y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

  •  “Benditos los hacedores de leyendas con sus versos sobre cosas que no se    encuentran en los registros del tiempo”

     Tolkien. Mitopeia.

     

    Lo que quiero hacer hoy es entablar una conversación sobre libros, sobre lectura de libros, sobre sensaciones que nos proporcionan los libros. Pero no cualquier tipo de libros. Hoy hablaré sobre los libros de literatura fantástica: haré un recorrido por la literatura en general, y como lo propone el título de esta conferencia trataré de dar algunos argumentos que nos permitan desvelar “el encanto de Harry Potter y El señor de los Anillos”.

     

    La literatura nos permite realizar recorridos en el tiempo y en el espacio, descubrir elementos escondidos en el mundo, volar, desear, recobrar, odiar, amar.  Con ella podemos desentrañar cosas escondidas en nuestro interior, en nuestra mente. Por eso la idea de juego me parece pertinente para iniciar una conversación sobre los libros. La palabra juego definida como el ejercicio recreativo sometido a reglas y en el cual se gana o se pierde, vinculada a la habilidad y el arte para conseguir una cosa o para estorbarla; como labor en la que el hombre invierte un tiempo para lograr satisfacciones de diversa índole: diversión, riesgo, dinero, gloria, placer, así como dirigir la atención a otras partes, pensar en otras cosas, se hace evidente en la literatura. En ella el juego se hace presente como lo dice Johan Huizinga “en aquel recinto, más antiguo, donde habitan el niño, el animal, el salvaje y el vidente, en el campo del sueño, del encanto de la embriaguez y de la risa”[1] Desde sus inicios la actividad literaria “es, al mismo tiempo, culto, diversión, festival, juego en sociedad, proeza artística, prueba o enigma y enseñanza, persuasión, encantamiento, adivinación, profecía y competición”. [2]

    La esencia del juego se cifra en el hecho de que es una actividad libre en la que las reglas se aceptan libremente, además existen las sanciones y las bonificaciones. Observemos como se lleva a cabo esta dinámica al interior de los textos y como la lectura provoca en el lector diversas sensaciones.

     

    [1] HUIZINGA, Johan. Homo Ludens. Pág. 144.

    [2] Ibíd.

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