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LA PANDEMIA APAGÓ NUESTROS RUIDOS MENTALES

  • LA PANDEMIA APAGÓ

    NUESTROS RUIDOS MENTALES

     

    “Si cada uno de nosotros barriera nuestra propia puerta, todo el mundo estaría limpio”

    Madre Teresa Calcuta

     

    Escribo este artículo desde el confinamiento. Ya he cumplido mi cuarentena y aún sigo encerrada, y aunque estoy en Europa alejada de mis seres queridos, me siento feliz y agradecida. Sé que muchas personas están pasando por momentos difíciles, al igual que yo, entonces pensé que sería de utilidad este artículo.

     

    Hablaremos de los ruidos mentales (pensamientos) que siempre hemos tenido, pero que seguro habíamos ocultado a través de las distracciones de la cotidianidad, y, de un ejercicio práctico que nos ayudará durante la cuarentena a tener una salud mental más fuerte.

     

     

    En el tiempo de aislamiento, seguramente todos inconscientemente hemos vivido algunas etapas:

     

    Primera etapa, el MIEDO:

     

    En el encierro la primera emoción que sentimos fue el miedo, acompañado de muchas conductas como el pánico, el egoísmo, la compra de alimentos desmesuradamente, nos victimizamos, buscamos culpables, pensamos que estamos infectados, llega la incertidumbre, frustración, estamos de mal humor, somos más irritables, experimentamos depresión, soledad, rabia, tristeza, y es, esa voz con muchos ruidos en el interior de nuestra cabeza, sin darnos cuenta.

     

    El miedo se alimenta de la creencia del aislamiento, porque tenemos la necesidad de pertenecer a algún lugar (un clan), los amigos, el colegio, la universidad, el trabajo, la familia, el gobierno, la iglesia, la pareja, así que nos han aislado de lo que comúnmente sentimos propio, y en donde sentíamos seguridad, o eso pensábamos, y donde seguro ocultábamos nuestros miedos.

     

    Segunda etapa, APRENDIZAJE:

     

    Han cambiado nuestras rutinas, la forma en la que llevábamos la vida llena de distracciones y engaños, en una zona de confort, de inestabilidad, incertidumbre, inseguridad superficial y compleja, motivada por miedos y ruidos mentales. Pero cuando entramos en la etapa de aprendizaje, debemos darnos cuenta que tenemos que trabajar en la adaptación viviendo creativamente. ¿Cómo? Podemos aprender del miedo, porque sentir miedo no es el problema, seguir en él sí. Utilizar la aceptación y adaptación nos sirve para cambiar los ruidos que tenemos en el interior, y vibrar diferente en el exterior.

     

    Transformar pensamientos, actitudes, soltar el control, dejar de consumir cosas que no alimentan la mente a una vida creativa y adaptativa a los cambios es lo que necesitamos, así que, debemos reconocer  que necesitamos un cambio de mentalidad, bajar el volumen de esos ruidos en la cabeza, y subir el tono a lo que nos construye la mente y el espíritu. Liberando los miedos, cambiará nuestra consciencia y la capacidad de pensamientos, lograremos transformar el encierro en una experiencia más.

     

    Tercera etapa, EVOLUCION:

     

    Cuando hemos aceptado el cambio, y sabemos que debemos adaptarnos con disciplina y capacidad creativa, utilizando de forma consciente las herramientas que están a nuestro alcance, debemos encontrar un nuevo propósito de vida, o buscar uno si no lo teníamos. Todo esto debemos hacerlo alejados de las distracciones y la híper estimulación diaria, dejar de estar encerrados en lo ordinario. Tenemos un potencial increíble para afrontar constantemente los desafíos, desarrollar talentos, y resistir ante la inseguridad y debemos encontrarlo y explotarlo al máximo.

     

    El ser humano sólo demuestra las debilidades cuando es sometido a la presión ambiental, en este caso, el aislamiento. Debemos llevar paz a nuestro interior y así llevar paz al mundo. Si antes esperábamos  a que todo cambiara, después de la pandemia todo va a ser diferente, pero no como lo esperábamos. El gobierno no va a solucionar tus problemas económicos, ni tu jefe, posiblemente muchos a esta época ya no tienen trabajo. Entonces, reinvéntate con compromiso, paciencia, disciplina y trabajo duro y deja de satisfacer necesidades triviales y deseos sin importancia.

     

    Actualmente el 40% de la población tiene mayor probabilidad de padecer algún tipo de problema de salud mental, tendrás que estar preparado para no pertenecer a los débiles, a los que se quejan, a los que tienen excusas, a los que trabajan poco, los conformistas, y sí para avanzar con tenacidad y voracidad ante tu nuevo y creativo proyecto de vida.

     

     

    Ejercicio Práctico

     

    Pregúntate:

    ¿Qué miedos estoy sintiendo?

    ¿Qué papel voy a desarrollar?

    ¿Cómo quiero sentirme luego del confinamiento?

    ¿Qué extraño?

    ¿Qué me molesta de mí?

    ¿Qué me molesta del otro?

    ¿Qué estoy dispuesto a hacer?

     

    Evalúa si la pandemia apagó los ruidos mentales que tenías antes, pero que solías ocultar con el trabajo, los amigos, la familia, las distracciones, por ejemplo, estabas cansado de tu jefe pero ya no lo ves y no lo escuchas con la misma frecuencia, o si tenías problemas de pareja y los disfrazabas utilizando la excusa del trabajo… Ahora tienes que estar en casa todo el tiempo, ¿siguen los ruidos? ¿Han cambiado? ¿Mejoraron? ¿Empeoraron? Hazte estas preguntas con cada uno de los ruidos que tenías.

     

    Para que esto funcione establece un equilibrio en 4 ejes fundamentales: mente, corazón, estado físico y espiritualidad. Aplícalo según tus principios y propósito de vida. Tendrás que hacer una práctica continua y una aplicación diaria en los 4 ejes, de lo contrario no obtendrás ningún resultado.

     

    Haz un compromiso contigo mismo, escribe todos los días tus creencias limitantes, tus miedos, y cámbialos por pensamientos que te empoderen, recuerda que tú no eres un pensamiento.

     

    Evalúa tu vida afectiva, miedos, angustias, dolor, apegos, tristeza… piensa si vale la pena tener estos pensamientos tóxicos, ¿realmente te ayudan a abrirte a nuevas nuevas posibilidades? ¡Recuerda! El pasado es un lugar para aprender, no para permanecer.

     

    Todo mejora si haces por lo menos 20 minutos diarios de ejercicio físico. Estarás lleno de energía y en forma, además deberás alimentarte de forma saludable.

     

    Entrena el alma, crea el arte de vivir agradecidamente, medita, con ello vas a crear el hábito de permanecer en el momento presente. Puedes hacer meditaciones guiadas, aprende a respirar, podrías utilizar métodos de respiración, pero es importante hacerlo conscientemente.

     

    Para todo esto necesitas disciplina, práctica, fuerza de voluntad e inversión de pensamiento. El aislamiento debe servir como un tiempo de autoconciencia, reflexión y para ordenar nuestro interior. Estás haciendo parte de la historia, tú decides como vas a vivirla y recordarla. En este tiempo podrás concentrarte en los beneficios que trae a tu vida, es una época de cambio para tu ser y abrir tu corazón, las crisis han sido parte de la historia humana y todo volverá a la normalidad, podrás salir victorioso, ¡tú puedes!

     

    Lecturas recomendadas:

    ●          El arte de gestionar las emociones, por Jenn Bedoya

    ●          Bioneuroemoción, por Enric Corbera

    ●          Un curso de Milagros, por Helen Schucman

    ●          Programación neurolingüística, por Mauricio Benoist