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La colección del café

  • La colección del café

    Por qué ahora podemos consumir snacks y algunas bebidas en ciertas bibliotecas, lo que anteriormente era impensable, ahora se está dando. hace unos años el hecho de consumir un alimento en una biblioteca, era algo que rayaba con el irrespeto a la academia, se podía considerar como un acto vulgar o vandálico.

    Pero los tiempos cambian y contrario a lo que se puede pensar, hoy es común y tolerable, la pregunta es por qué ahora es bien visto, tal vez el interrogante tiene varias respuestas, una de ellas es el enfoque en el usuario, el hecho que puedas adquirir un alimento sin tener que retirarte del espacio de estudio, es sencillamente un acto motivacional.

     

    Esto muestra que entre más agradable sea la biblioteca es más posible que tenga una mayor cantidad de usuarios, que acompañen su jornada de estudio con un buen café o una golosina, otro argumento puede ser el de monetizar las bibliotecas, y generar ingresos para una unidad de información, esto debería ser tan importante como lo son las estadísticas de usabilidad.

     

    El anterior punto es muy relevante debido a que afecta directamente las finanzas y el sostenimiento, el generar un ingreso adicional ya sea por un arrendamiento o una comisión por venta, es muy relevante y es una estrategia  que dinamiza el entorno académico, y le genera algo de independencia y autonomía.

     

    Adicionalmente aliviana y multiplica las fuentes de ingresos económicos, algo que anteriormente se limitaba a la recolección por multas, otra de las razones puede ser con fines estéticos.  Un buen punto de café puede generar ambientes de tertulia bastante agradables para que personalidades de la vida académica tengan un espacio dinámico, donde realizar sus jornadas de intercambio de ideas.

    Este aspecto es de vital importancia ya que la arquitectura estética y funcional es uno de los principales atractivos para visitar y hacerse usuario de una biblioteca.

     

    Muchas gracias por su atención

     

    Buenos libros y buena vida.

     

    Saludos

    Sebastian.

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